La petición final de la Oración del Señor le pide a Dios que libre a Su pueblo de toda forma de mal, reconociendo que, aunque el mal es real, la victoria de Dios es mayor y ya ha sido asegurada en Cristo. Los cristianos todavía enfrentan sufrimiento y batallas espirituales, pero la cruz transforma el dolor en sacrificio, crecimiento y comunión más profunda con Dios. La oración concluye con adoración y confianza, afirmando el reino, el poder y la gloria de Dios, y respondiendo con un fiel “Amén.”
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Introducción
Esta es la séptima y última petición de la Oración del Señor:
“Mas líbranos del mal.”
Algunas traducciones dicen: “líbranos del maligno.”
La redacción tradicional enfatiza la liberación del mal en su sentido más amplio.
Jesús está abordando el problema final de la existencia humana: el mal.
La realidad del bien y del mal
Un conflicto cósmico
La Escritura presenta un conflicto real entre el bien y el mal.
Cada persona debe escoger un lado en este conflicto.
La perspectiva de Dios revela una clara distinción entre la luz y las tinieblas.
El mal muchas veces parece confuso cuando se mira desde una perspectiva humana limitada.
Ortodoxia vs. herejía
La herejía toma una verdad e ignora otras.
La ortodoxia busca la plena luz de la verdad de Dios.
Mientras más cerca estamos de la luz de Dios:
Más clara se vuelve la verdad.
Menos confusión permanece.
La naturaleza del mal
El mal no es igual al bien
El bien es más fuerte y más fundamental que el mal.
El mal no es una cosa creada en sí misma.
El mal es una corrupción de lo que Dios originalmente creó como bueno.
Satanás posee solamente un poder limitado y temporal.
Dios permanece eternamente victorioso.
La derrota de Satanás
Satanás está finalmente derrotado.
El mal puede parecer ganar temporalmente.
Sin embargo, la victoria eterna pertenece a Dios.
Vivir entre la victoria y la batalla
El principio de la Tierra Prometida
Dios le dio a Israel la Tierra Prometida.
Sin embargo, Israel todavía tuvo que pelear batallas individuales para poseerla.
De la misma manera, Cristo ha ganado la victoria final.
Los creyentes todavía deben vivir esa victoria en la vida diaria.
Filipenses 3
Los cristianos se esfuerzan porque la victoria ya ha sido asegurada en Cristo.
La guerra está ganada eternamente, pero las batallas permanecen en el tiempo.
Liberación del mal
El alcance de la petición
Le pedimos a Dios que nos libre de:
El mal pasado
El mal presente
El mal futuro
La culpa
El castigo
El sufrimiento
Dios es capaz de librarnos de toda forma de mal.
La realidad del sufrimiento
La tribulación es real
Los cristianos experimentarán sufrimiento.
El mal puede ser:
Cometido por nosotros
Cometido contra nosotros
Permitido por Dios para un propósito mayor
Ejemplos
Pecado cometido por otros.
Sufrimiento físico.
Enfermedad.
Tragedia.
Dificultad.
Cristo y el significado del sufrimiento
Jesús sufrió
Cristo sufrió:
Físicamente
Mentalmente
Espiritualmente
Su sufrimiento fue real e intencional.
La cruz
Jesús llama a los creyentes a tomar su cruz.
La cruz representa el sufrimiento abrazado en obediencia.
Sin Cristo
El sufrimiento se convierte en:
Miseria
Dolor
Oscuridad
Con Cristo
El sufrimiento se convierte en:
Sacrificio
Transformación
Luz
Comunión más profunda con Dios
Sacrificio y liberación
El amor siempre implica sacrificio.
Los cristianos son llamados a ofrecerse a Dios.
La cruz es, en última instancia, autosacrificio.
La paz viene cuando el sufrimiento es ofrecido a Dios en fe.
A través de la muerte al yo viene la vida de resurrección.
La doxología
“Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria”
Muchas tradiciones cristianas concluyen la oración con una doxología.
Doxología significa una palabra de gloria dirigida a Dios.
El reino
Dios reina sobre toda la creación.
El poder
Dios cumple Su voluntad por medio de Su providencia.
La gloria
El santo nombre de Dios es exaltado en toda la creación.
La adoración celestial
Apocalipsis 5:11–14
El cielo adora continuamente a Dios.
El Cordero recibe:
Poder
Riqueza
Sabiduría
Fortaleza
Honor
Gloria
Bendición
Toda la creación se une en adoración.
Amén
La Oración del Señor concluye con “Amén.”
“Amén” significa:
“Así sea.”
“Sí.”
Decir “Amén” expresa acuerdo con Dios y con la oración que ha sido ofrecida.
Une a los creyentes con la adoración del cielo y de la Iglesia.