El Quinto Mandamiento afirma la sacralidad absoluta de la vida humana, creada a imagen de Dios y digna de protección en todas sus etapas. Jesús enseña que este mandamiento no solo prohíbe el asesinato físico, sino también las intenciones homicidas del corazón. Vivir este mandamiento implica respetar la vida propia y ajena, ordenar correctamente la salud espiritual y corporal, y rechazar toda práctica que degrade la dignidad humana.


Escucha esta lección:

Deuteronomio 5:17

“No matarás.”

Mateo 5:21–22

“Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: ‘No matarás’; y cualquiera que mate será culpable ante el tribunal. Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano será culpable ante el tribunal…”

Jesús y la profundización del mandamiento

  • Jesús afirma y confirma el mandamiento, pero también lo profundiza, como lo hace repetidamente en el Nuevo Testamento.

  • El mandamiento debe interpretarse desde el amor al prójimo y el amor correcto a uno mismo.

  • Los Diez Mandamientos son mandamientos categóricos: cada uno abarca una categoría moral completa.

  • Este mandamiento incluye toda la enseñanza bíblica sobre la naturaleza de la vida humana.

La sacralidad de la vida humana

  • El mandamiento revela que la vida humana es intrínsecamente sagrada.

  • No es sagrada solo porque Dios creó toda vida, sino porque el ser humano fue creado a imagen de Dios (Génesis 1:26).

  • Ninguna otra forma de vida ha sido creada con esta dignidad única.

  • El ser humano tiene una relación especial con Dios, su Creador, quien es el origen y el fin de su vida.

  • Dios es el Señor de toda vida humana, y nadie tiene derecho a destruir directamente a un ser humano inocente.

Dignidad y santidad

  • La dignidad humana proviene de lo divino.

  • Dios imparte santidad a la vida humana.

  • La prohibición del asesinato se fundamenta en esta santidad y dignidad de la vida.

Qué es el asesinato

  • El asesinato es la toma directa, voluntaria e injusta de una vida humana.

  • Es considerado un pecado grave y mortal.

  • Aunque todo pecado es pecado, no todos los pecados son iguales en efecto o gravedad.

  • El asesinato destruye una vida humana en el orden temporal y coloca el alma en grave peligro espiritual.

Diferencias entre los pecados

  • Todos los pecados son iguales en cuanto a que son ofensas contra Dios.

  • Sin embargo, no todos son iguales en causa, efecto o gravedad.

  • El asesinato es distinto por la magnitud de su efecto: la destrucción de una vida humana sagrada.

Formas de asesinato

1. Genocidio

  • Matar a un grupo étnico o a un pueblo por el simple hecho de pertenecer a ese grupo.

  • Ejemplo: el Holocausto judío bajo el régimen nazi.

2. Aborto

  • La muerte injusta de un ser humano no nacido desde la concepción hasta el nacimiento.

  • Es una vida humana distinta del cuerpo de la madre.

  • Es asesinato porque es la toma injusta de una vida humana sagrada.

3. Suicidio

  • Autoasesinato.

  • Es grave y serio; no debe tomarse a la ligera.

  • La vida no nos pertenece: Dios es el autor y consumador de la vida.

  • Nadie tiene derecho a quitarse la vida.

4. Eutanasia

  • Matar a personas discapacitadas, enfermas o moribundas.

  • Es injusta porque toda vida humana es sagrada, sin importar su condición.

  • Dios concede gracia para atravesar el sufrimiento y usarlo para la santificación.

Pecados de intención homicida

  • Jesús enseña que no basta con no matar físicamente; también se puede matar en el corazón.

  • El enojo injusto es asesinato interior.

    Incluye:

  • Abuso físico

  • Abuso emocional

  • Abandono relacional

  • Negligencia voluntaria

  • Imprudencia temeraria

  • Dios se preocupa no solo por las acciones, sino por las intenciones del corazón.

  • La intención maligna es la raíz del mal.

  • Dios toma las intenciones muy en serio.

Autodefensa

  • ¿Prohibir el asesinato significa que nunca se puede quitar la vida a otro?

  • Defender la propia vida es legítimo y no es asesinato, incluso si el agresor muere.

  • Amar al prójimo también implica amar y proteger la propia vida.

  • “Poner la otra mejilla” es un consejo, no un mandamiento absoluto.

  • Existe una diferencia entre consejo y mandato.

Defensa de otros

  • Defender a personas vulnerables bajo nuestra responsabilidad es un deber moral.

  • Los padres tienen el deber de proteger a sus hijos.

  • Este deber fundamenta la familia, la sociedad y el gobierno.

El papel del Estado

  • El Estado tiene la responsabilidad de proteger el derecho a la vida de los ciudadanos.

  • Puede usar fuerza letal de manera justa para proteger ese derecho.

  • Esto ha sido reconocido por el cristianismo a lo largo de la historia.

Salud espiritual y corporal

  • Tenemos responsabilidad sobre nuestra salud espiritual y física.

  • La salud espiritual es más importante que la física.

  • El error del maniqueísmo enseña que el cuerpo es malo; el cristianismo lo rechaza.

  • Existe un orden correcto: espíritu → alma → cuerpo.

El peligro del culto al cuerpo

  • Nuestra cultura exalta el cuerpo por encima del alma.

  • Cuidar el cuerpo no es malo, pero es incorrecto hacerlo a costa de la vida espiritual.

  • No tiene sentido estar físicamente fuerte y espiritualmente débil.

  • Dios mira primero el corazón (Apocalipsis 3 — Laodicea).

Drogas y embriaguez

  • El uso de drogas daña el cuerpo y el alma.

  • La Escritura condena la embriaguez (1 Corintios 6:9; Gálatas 5:21).

  • La embriaguez es intrínsecamente mala porque distorsiona la imagen de Dios.

  • Legal no significa moral.

  • La moral cristiana se fundamenta en la Palabra de Dios, no en la cultura.