La santidad es el llamado de todo creyente: no solo creer en Cristo, sino crecer para ser como Él.
A través de la santificación, pureza, virtud, semejanza a Cristo, transformación y perfección, somos moldeados a su imagen.
Dios no busca admiradores, sino discípulos maduros que vivan en obediencia, reflejando su carácter santo en todo aspecto de la vida cristiana.


Escucha esta lección:

La Santidad

  • La vida cristiana se fundamenta en tres elementos esenciales, siendo la fe en Cristo la piedra angular.

  • No solo se trata de creer, sino también de crecer en semejanza a Cristo.

  • Dios no busca admiradores, sino discípulos que lo sigan y se transformen conforme a su imagen.

  • La santidad es un llamado universal para todos los cristianos, no solo para líderes o pastores.

  • 1 Pedro 1:15-16: “Sean santos, porque Yo soy santo.”

  • La santidad no es opcional; es la naturaleza de Dios reflejada en nosotros.

  • Hebreos 12:14: “Sin santidad nadie verá al Señor.”

  • La santidad es requisito para ver a Dios y alcanzar la vida eterna.

  • No basta creer; la fe debe producir crecimiento espiritual y transformación.

  • 1 Tesalonicenses 4:3,7-8: “Esta es la voluntad de Dios: su santificación.”

  • La santificación es el proceso continuo de ser hechos santos.

  • Rechazar la santidad es resistir al Espíritu Santo.

  • Hay diferencia entre justificación (nacer de nuevo) y santificación (crecer y madurar).

  • La madurez espiritual demuestra el nivel de santidad alcanzado.

  • Dios desea formar su imagen en nosotros; sin madurez, no podemos recibir sus bendiciones.

Santificación

Pureza

  • Mateo 5:8: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

  • La pureza es condición para ver y conocer a Dios.

  • Los puros de corazón desean ser refinados y apartarse del pecado.

  • No puede haber comunión con Dios mientras haya impureza en el corazón.

Virtud

  • Gálatas 5:22-23: El fruto del Espíritu incluye amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.

  • La virtud es un buen hábito formado por el Espíritu Santo.

  • Las virtudes no son acciones aisladas sino carácter formado en el creyente.

  • El crecimiento espiritual consiste en desarrollar hábitos santos que reflejen el carácter de Cristo.

Semejanza a Cristo

  • 1 Corintios 1:11: “Sean imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

  • La meta de la santidad es ser como Cristo.

  • Él es el modelo perfecto de obediencia, amor y santidad.

  • Ser cristiano implica reflejar su carácter y su vida en toda conducta.

Transformación

  • Romanos 12:2: “Transformaos mediante la renovación de vuestra mente.”

  • La palabra “transformación” (metamorfoó) implica un cambio total, como la oruga en mariposa.

  • El creyente debe pasar por una metamorfosis espiritual para reflejar la imagen de Cristo.

Perfección

  • Mateo 5:48: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.”

  • La perfección es la meta de la vida cristiana.

  • Ser perfecto no significa ser divino, sino cumplir plenamente el propósito para el cual fuimos creados.

  • Cristo vino a mostrarnos cómo ser perfectamente humanos conforme al diseño de Dios.

Descarga PDF