El Credo y la Palabra enseñan que la comunión de los santos une a todos los creyentes en Cristo en una familia de fe llamada a vivir en unidad, apoyo mutuo y disciplina espiritual. También afirma que aunque el pecado es una realidad intencional y destructiva, Dios ofrece perdón completo y adopción como hijos por medio de Cristo. Finalmente, proclama la esperanza de la resurrección corporal, que nos consuela en el dolor, nos libera del miedo a la muerte y nos motiva a vivir en santidad.
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El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios Padre,
Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.
Amén.
Los santos son todos los que han puesto su fe en Cristo, en el cielo y en la tierra.
Ser santo significa ser apartado y transformado por la gracia de Dios; es un proceso continuo.
Comunión significa unidad: en la Trinidad, en el Cuerpo de Cristo y en la iglesia local.
La vida práctica incluye reunirse, orar unos por otros, alentarse y suplir necesidades (Hebreos 10:24–25).
Somos parte de una familia de fe con autoridad, pastores y disciplina espiritual.
“La comunión de los santos”
“El perdón de los pecados”
Pecado es fallar la marca de manera intencional: desear algo más que a Dios y actuar en ese deseo.
No puede hablarse de perdón sin reconocer la realidad del pecado.
Dios ofrece perdón por medio de Cristo: somos justificados por Su sangre y adoptados como hijos (Romanos 5:8–9; Gálatas 4:4–7).
Dios nos disciplina como Padre, pero siempre recibe de vuelta al arrepentido.
“La resurrección de la carne”
Los Padres de la Iglesia afirmaron la resurrección de la carne como doctrina esencial.
Cristo resucitó y por eso nosotros también resucitaremos.
Razones de esperanza:
Nos consuela en el dolor de la muerte (1 Tesalonicenses 4:13).
Nos libera del miedo a morir (Hebreos 2:14–15).
Nos motiva a vivir alejados del pecado (Juan 5:29).
Hay 4 calidades que son parte de la resurrección de la carne:
Identidad real: el mismo cuerpo, no otro.
Incorruptibilidad: sin corrupción ni decadencia.
Integridad: sin defectos, sin enfermedad.
Edad Perfecta:en la edad perfecta, semejante al cuerpo resucitado de Cristo.