La quinta petición enseña a los creyentes a confesar sus pecados, recibir el perdón de Dios y extender ese mismo perdón a otros. La sexta petición reconoce la realidad de la tentación y pide a Dios que preserve a los creyentes de ser vencidos por ella. Juntas, estas peticiones enfatizan el arrepentimiento, la humildad, la misericordia y la dependencia de la gracia de Dios para la victoria espiritual.
Escucha esta lección:
La quinta petición: El perdón
Introducción
“Perdona nuestras ofensas (o deudas), como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”
Esta petición aborda directamente la realidad del pecado.
Introduce el elemento de confesión dentro de la oración.
La Oración del Señor contiene varias formas de oración:
Alabanza
Petición
Intercesión
Confesión
La confesión es el reconocimiento humilde del pecado personal delante de Dios.
La necesidad de la confesión
Reconocer el pecado continuo
La vida cristiana comienza con arrepentimiento, pero continúa con arrepentimiento constante.
Los creyentes pueden tropezar y caer, aun mientras buscan a Dios.
1 Juan 1:8:
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.”
La confesión es una parte normal de la vida cristiana.
Evitar dos errores
Desesperación
Creer que el fracaso nos coloca más allá de la misericordia de Dios.
Presunción
Creer que ya no pecamos porque somos cristianos.
La justificación no es una licencia para ignorar el pecado personal.
La promesa del perdón de Dios
1 Juan 1:9
Si confesamos nuestros pecados:
Dios nos perdona.
Dios nos limpia de toda injusticia.
Ningún pecado está más allá del poder de Dios para perdonar.
El verdadero peligro es negarse a reconocer el pecado.
La condición imperdonable
El peligro final es la negativa definitiva a arrepentirse.
El problema no es que Dios no pueda perdonar.
El problema es rechazar el perdón al rechazar el arrepentimiento.
Perdonar a otros
Mateo 6:14–15
El perdón de Dios está conectado con nuestra disposición a perdonar a otros.
Aquellos que se niegan a perdonar se colocan bajo juicio.
El siervo que no perdonó
El siervo fue perdonado de una gran deuda.
Él se negó a perdonar una deuda menor.
El rey lo hizo responsable por su falta de misericordia.
Principio clave
Aquellos que reciben misericordia deben extender misericordia.
El perdón recibido debe convertirse en perdón dado.
Humildad y gratitud
La gratitud protege el corazón de la amargura.
La humildad reconoce la pecaminosidad personal.
Dios escucha al humilde, no al orgulloso.
Ejemplo: El publicano y el fariseo
El fariseo oró con orgullo.
El publicano oró:
“Dios, ten misericordia de mí, pecador.”
Dios honró la oración humilde.
La sexta petición: La tentación
“No nos dejes caer en tentación”
Dios no tienta a nadie a pecar.
Santiago 1:13–14 enseña:
La tentación viene por medio de nuestros propios deseos.
El problema no es Dios.
El problema comienza con la pecaminosidad humana.
La tentación y el deseo humano
El pecado se origina en deseos desordenados.
Las personas muchas veces culpan a Dios por sus luchas.
La Escritura enseña que la tentación viene desde adentro.
Verdad clave
Dios nunca se aleja de nosotros.
Nosotros nos alejamos de Dios.
Por qué Dios permite la tentación
Refinamiento y crecimiento
Dios permite la tentación, pero no causa el pecado.
La tentación puede convertirse en una herramienta de refinamiento.
Proverbios 17:3
El horno refina el oro.
Dios prueba los corazones.
Propósito
Fortalecer a los creyentes.
Producir santidad.
Refinar el carácter.
La fidelidad de Dios en la tentación
1 Corintios 10:13
Dios nunca permite una tentación más allá de lo que los creyentes pueden soportar.
Él siempre provee una salida.
Dios desea nuestro éxito y crecimiento.
Principio clave
“No nos dejes caer en tentación” significa:
No permitas que caigamos bajo la tentación.
Presérvanos de ser vencidos por ella.
Relación y alineación
La victoria requiere alineación entre:
La voluntad de Dios
Nuestra voluntad
Dios desea nuestro éxito.
Nosotros también debemos desear lo que Él desea.
Esta alineación mutua es la esencia de la relación con Dios.