La lectura bíblica es parte de la regla de vida cristiana porque la Escritura es la Palabra de Dios inspirada e inerrante que renueva la mente y forma a los creyentes en madurez. La liturgia es el patrón ordenado de adoración por medio del cual la Iglesia se reúne con reverencia, paz y fidelidad bíblica. Juntas, la Escritura y la liturgia ayudan a los creyentes a vivir vidas disciplinadas centradas en la Palabra de Dios y en la presencia de Dios.
Escucha esta lección:
Continuación de la regla de vida
Una regla de vida ayuda a los cristianos a vivir con orden y disciplina espiritual.
Los tres componentes principales son la oración, la lectura bíblica y la liturgia.
La oración es comunión regular y sostenida con Dios.
La Iglesia Primitiva practicaba tiempos establecidos de oración.
Lectura bíblica
La lectura bíblica también se conoce como devoción bíblica.
La Escritura es un medio de gracia único.
La Biblia es la Palabra de Dios divinamente inspirada e inerrante.
Dios usa la Escritura para ayudar a los creyentes a crecer en madurez cristiana.
La renovación de la mente
Filipenses 2:5 llama a los creyentes a tener la mente de Cristo.
Efesios 4:23 enseña que los creyentes son renovados en el espíritu de sus mentes.
La Escritura habla al intelecto y mueve la voluntad hacia la verdad.
Dios dio la Escritura para que Su pueblo pueda entender y vivir conforme a la verdad.
Recibir la Escritura
La Iglesia ha enseñado que los creyentes deben:
Oír las Escrituras
Leer las Escrituras
Estudiar las Escrituras
Aprender las Escrituras
Digerir interiormente las Escrituras
Oír y leer la Escritura
Oímos la Escritura por medio de la adoración y los servicios de la Iglesia.
Leemos la Escritura por medio de la lectura bíblica diaria.
La lectura bíblica ayuda a los creyentes a desarrollar devoción personal.
Herramientas útiles pueden incluir planes de lectura, comentarios, exposiciones y Biblias de estudio.
Estudiar y aprender la Escritura
Estudiamos la Escritura al notar versículos clave, temas y conexiones.
Debemos prestar atención a cómo se conectan el Antiguo y el Nuevo Testamento.
La Escritura puede estudiarse personalmente o con otros cristianos.
Aprendemos la Escritura al memorizar pasajes para el crecimiento personal.
Digerir la Escritura
Digerir la Escritura significa meditar en ella hasta que nos moldee.
La Escritura debe moldear nuestros pensamientos, oraciones, actitudes y acciones.
Nos acercamos a la Biblia con gratitud, humildad y reverencia.
La Biblia no fue escrita directamente a nosotros, pero fue escrita para nosotros.
La adoración y la Palabra
Los cantos de adoración deben estar arraigados en la Palabra de Dios.
Los cantos moldean los corazones y las mentes del pueblo de Dios.
La Iglesia debe tener cuidado de cantar canciones que enseñen verdad bíblica.
Todo en la Iglesia debe venir de la Palabra de Dios.
Liturgia
Liturgia significa un patrón o forma establecida de adoración.
Toda iglesia tiene un orden de servicio.
El orden en la adoración no es malo.
El orden ayuda a la Iglesia a adorar a Dios con reverencia, claridad y propósito.
Orden en la adoración
Hechos 2:42 muestra que la Iglesia Primitiva tenía disciplina y patrón.
1 Corintios 14:33 enseña que Dios no es Dios de confusión, sino de paz.
El desorden trae confusión, perturbación y caos.
Porque Dios es un Dios de orden, la Iglesia debe ordenar su adoración.
Por qué importa la liturgia
La liturgia refleja patrones bíblicos de adoración.
La liturgia fomenta reverencia y amor por Dios.
La liturgia ayuda a profundizar nuestra fe en Jesucristo.
La liturgia nos conecta con la adoración de Israel y de la Iglesia Primitiva.
La liturgia entrena nuestros corazones para adorar a Dios correctamente.
El orden y el Espíritu Santo
La adoración estructurada no impide la adoración sincera o vibrante.
El Espíritu Santo no es el autor del caos.
El Espíritu Santo obra en paz y orden.
La Iglesia no debe confundir el desorden con la obra del Espíritu.
Reunirse con la Iglesia
Hebreos 10:23–25 enseña a los creyentes a no dejar de congregarse.
Reunirse con la Iglesia es tanto un deber como una disciplina.
No nos reunimos meramente para encontrarnos con personas.
Nos reunimos para encontrarnos con Dios y experimentar la presencia de Jesucristo.