¿Quién es una persona con la que te gustaría recorrer este camino de 21 días?


¿Cómo han sido estos primeros días de este proceso? En este punto, tal vez te sientas cansado o con ganas de abandonar el ayuno. El día cinco es el momento perfecto para invitar a alguien más al proceso y que te ayude a rendir cuentas.

Soñar con Dios es algo poderoso, pero algo aún más fuerte sucede cuando invitamos a otra persona a ser parte del proceso. Nos obliga a expresar nuestras oraciones y sueños en voz alta, y pone a alguien de nuestro lado que puede animarnos y ayudarnos a mantenernos firmes. Como dice el escritor de Hebreos: “consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24).

¿Quién es una persona con la que quieres soñar este año? No importa si es tu cónyuge, compañero de cuarto, padre, amigo o compañero de trabajo; lo importante es que sea alguien en quien confíes. Una vez que decidas quién será, comunícate con esa persona e invítala a orar y ayunar contigo. Dedica unos minutos a contarle todas las maneras en las que estás soñando con Dios este año y luego dale espacio para que haga lo mismo.

Oración: Señor, gracias por crearme para vivir en comunidad. Mientras continúo estos 21 días de ayuno y oración con ________, te pido que fortalezcas nuestra relación y nos enseñes a impulsarnos mutuamente a acercarnos más a ti. Gracias por darme a alguien en quien puedo confiar para soñar juntos, en el nombre de Jesús. Amén.