Mientras ayunas, ¿estás recordando a quienes pasan sin comida todos los días?


Hemos llegado a nuestra tercera y última semana de este recorrido. Durante los próximos siete días, vamos a dirigir nuestra atención hacia afuera y orar por grupos específicos de personas.

Hay varias razones por las que ayunamos; una de ellas es para solidarizarnos con quienes no tienen comida. La semana pasada hablamos del Padre Nuestro, donde Jesús nos anima a pedirle a Dios que “nos dé hoy nuestro pan de cada día” (Mateo 6:11). Para la mayoría de nosotros, no tenemos que tomar ese versículo de manera literal, pero para algunas personas sí lo es. Hay personas en todo el mundo e incluso en nuestra propia ciudad que pasan hambre y no saben de dónde vendrá su próxima comida.

Hagamos del ayuno de hoy un acto de solidaridad con todos aquellos que están preocupados por cómo conseguirán su próxima comida. Tenlos presentes en tu mente y, cada vez que empieces a sentir hambre, detente y ora por ellos. Pídele a Dios que los bendiga y que provea para sus necesidades.

Por último, usemos el dinero que habríamos gastado en nuestra comida del día para ayudar a alguien que lo necesite. Puedes comprarle el almuerzo a alguien que veas en la calle o donar $20 (o la cantidad que sientas adecuada.

Oración: Padre, hoy oro por aquellos que pasan hambre. ¿Podrías proveer para sus necesidades más básicas? Trae a las personas correctas a sus vidas para asegurarse de que estén bien alimentados. Y ayúdame a ver cualquier necesidad tangible en la que yo pueda ayudar, en el nombre de Jesús. Amén.