¿Cuál es una cosa que te está impidiendo vivir la vida plena que Dios tiene para ti?


Mientras continúas orando para que Dios se mueva en tu vida, tu familia y tu iglesia, es importante recordar que tú también tienes un papel que desempeñar. Dios no es un genio mágico que concede todo lo que le pides. Más bien, es un Padre amoroso que te invita a caminar junto a Él en el proceso.

Al final de su famoso Sermón del Monte, Jesús hizo este llamado:

“Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, es semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mateo 7:24–27).

Para ver que estos sueños se cumplan, necesitas ser constante en la oración y el ayuno, pero también necesitas detenerte, evaluar tu vida y deshacerte de todo aquello que no forma parte del fundamento firme de Dios.

¿Qué es una cosa en tu vida que actualmente te impide experimentar lo mejor de Dios? ¿Qué es lo que está haciendo que tu fundamento sea inestable? Tal vez sea una relación que sabes que no te conviene. Tal vez sea una adicción o un hábito que sabes que necesitas eliminar de tu vida. Tal vez sea una mentira o una forma de pensar que necesitas dejar de creer.

Sea lo que sea, estas tres semanas de oración y ayuno son el momento perfecto para eliminar lo malo y hacer espacio para más de lo bueno.

Oración: Padre, quiero edificar mi vida sobre tu fundamento firme. Hoy confieso esta área de mi vida en la que me he apartado de vivir la vida que tú tienes para mí. Ya no quiero eso en mi vida, así que hoy te pido que me fortalezcas para dar los pasos necesarios para hacer este cambio. Gracias porque en mi debilidad tú eres fuerte, en el nombre de Jesús. Amén.