Romanos 2 muestra que los judíos, al igual que los gentiles, están sin excusa delante de Dios porque poseer la Ley no hace justa a una persona. Pablo enseña que el verdadero problema es la dureza del corazón humano, que solo puede ser cambiado por medio de la fe en Cristo y la obra del Espíritu Santo. La verdadera pertenencia al pueblo de Dios no es meramente externa o religiosa, sino interna, espiritual y creada por el Espíritu.
Judíos y gentiles están sin excusa
En Romanos 1, Pablo muestra que los gentiles están sin excusa.
En Romanos 2, Pablo muestra que los judíos también están sin excusa.
Poseer la Ley no hace justa a una persona.
Tanto judíos como gentiles están culpables delante de Dios.
El problema de la hipocresía
Pablo confronta a quienes juzgan a otros mientras ellos mismos practican el pecado.
Los judíos tenían la Ley, pero no la guardaban perfectamente.
El legalismo crea excusas y líneas arbitrarias.
Romper una parte de la Ley hace culpable a una persona delante de Dios.
El problema del corazón
El problema más profundo no es solamente la conducta, sino el corazón.
La humanidad tiene corazones endurecidos hacia Dios.
Un corazón endurecido rechaza a Dios como Creador y resiste Sus mandamientos.
El corazón debe ser cambiado por medio de la fe en Jesucristo.
La necesidad de la regeneración
Jeremías profetizó que Dios quitaría el corazón de piedra.
Por medio de la fe salvadora en Cristo, el Espíritu Santo da un corazón de carne.
La regeneración hace posible recibir a Dios, confesar el pecado y desear la santidad.
Aparte de esta obra de Dios, es imposible agradarle.
Dios no muestra favoritismo
Paul teaches that God does not play favorites.
The Jews could not rely on their history, knowledge, or possession of Scripture.
Special revelation does not help a person who still has a hard heart.
Knowing Scripture without obedience can become judgment rather than life.
Revelación general y especial
La revelación general es el testimonio de Dios por medio de la creación y la conciencia.
La revelación especial es el testimonio de Dios por medio de la Escritura y los profetas.
Los gentiles fallaron con la revelación general.
Los judíos fallaron aun con la revelación especial.
El estándar interno
Dios no juzga solamente las acciones externas.
Dios también juzga el corazón, los motivos y la vida oculta.
Jesús eleva el estándar al tratar con el pecado interno.
El asunto no es solamente lo que las personas hacen, sino quiénes son delante de Dios.
La Ley como lupa
La Ley revela la distancia entre la humanidad y Dios.
La Ley muestra la necesidad de la justicia de Cristo.
La Escritura debe hacer que los creyentes deseen la obra del Espíritu Santo.
La Ley expone el pecado, pero no puede cambiar el corazón.
El verdadero judío
Pablo enseña que pertenecer al pueblo de Dios es un asunto interno.
La circuncisión era una señal importante de identidad judía, pero no era suficiente.
Si la Ley es quebrantada, las señales externas no pueden salvar.
Dios busca el corazón, no meramente una identidad religiosa externa.
La obra del Espíritu Santo
La obra interna debe ser hecha por el Espíritu Santo.
La letra mata, pero el Espíritu da vida.
El Espíritu Santo hace a los creyentes el pueblo de Dios.
Por medio de Cristo y el Espíritu, ha llegado una nueva era de salvación.